El tiempo hecho bandada
El tiempo se nos escapa entre las manos,
pero no para desaparecer,
sino para transformarse en memorias
que vuelan sobre el gran mar de la existencia.
No cae.
Alza el vuelo.
Gaviotas blancas de instantes
que un día rozaron nuestra piel
y decidieron no volver al suelo.
Algunas vuelan bajo,
son las risas de cocina,
el café a las tres,
la puerta que se cierra y
vuelve a abrirse.
Nos pasa rozando la cara
y nos dejan sal en los labios.
Otras suben alto,
son los adioses,
las partidas sin fecha de regreso,
las noches que se volvieron constelaciones.
Desde arriba nos miran,
y nos recuerdan quiénes fuimos.
No intentes atraparlas.
Si cierras el puño, se deshacen en aire.
Si abres la palma, se posan un segundo
y te enseñan el mundo con sus ojos.
El tiempo no se pierde.
Emigra.
Cruza mares de días
buscando orillas nuevas en nosotros.
Y cuando el viento sopla fuerte
y creemos que estamos solos,
levanta la vista:
ahí está,
hecho bandada,
volviendo a casa
dentro de ti.
MarinaDuende ©️🧚🏻
